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Por qué contamos historias de personas mayores

Dos de nuestras películas tienen protagonistas de 65 años. Por qué creemos que el cine mexicano necesita más historias sobre la vejez.

Nuestras películas··5 min de lectura

José, el protagonista de Amores incompletos, tiene 65 años y acaba de enviudar. Juan, el de Bailando solo, tiene la misma edad y acaba de jubilarse. No es casualidad: es una de las preguntas que atraviesan el trabajo de la casa.

Son personajes muy olvidados en el cine mexicano.

Así lo explicó Gilberto González Penilla a El Universal durante el GIFF 2026, hablando de la tercera edad: en la mayoría de las películas los protagonistas tienen entre 30 y 40 años. Las empresas que aportaron por EFICINE, contó, se sumaron justo por eso: por una historia de soledad y segundas oportunidades.

La vejez también es comedia

Las dos películas eligen la comedia dramática. José recorre Baja California enojado con una esposa que ya no puede responderle; Juan se mete a clases de baile a los 65. El humor no quita peso a la soledad: lo hace llevadero.

Fotograma de Bailando solo: Carmen Beato sonríe con blusa azul clara en la sala de su casa
Carmen Beato en Bailando solo.

Actrices y actores con trayectoria

Contar estas historias también abre espacio a intérpretes que pocas veces encabezan un reparto. En la alfombra roja del GIFF, Carmen Beato habló de las actrices de más de 50 años que pelean por papeles pequeños y agradeció que haya directores que las pongan al centro.

Un tema que viene de lejos

  • Sonreír (2011): un jubilado que busca el afecto de su esposa.
  • Conversaciones de un matrimonio (2013): documental nominado al Ariel.
  • Amores incompletos (2023): un viudo que viaja para entender.
  • Bailando solo (2026): un jubilado que aprende a bailar.
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